Los envases de vidrio y plástico son contenedores diseñados para almacenar y proteger medicamentos o productos afines, garantizando su integridad y estabilidad. El vidrio es ideal para productos que requieren una alta resistencia a la humedad y estabilidad química, como medicamentos inyectables o soluciones sensibles. El plástico, por su parte, es más ligero y resistente a impactos, y se utiliza comúnmente para jarabes, suspensiones y otros líquidos orales. Ambos tipos de envases pueden tener cierres herméticos, como tapones o tapas de rosca, para asegurar la protección del contenido.